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Esposa infiel en las vacaciones familiares. Porque el hombre tiene derecho a ponerle un calzón de castigo porque si tienes vagina, eres traicionera.

En una hora me hicieron decir que era puta

Hola, mi nombre es Ana y tengo 29 años, estoy casada y soy feliz con mi esposo. El es ejecutivo de una buena empresa y eso nos permite vivir sin presiones y poder darnos unas vacaciones al menos una vez al año. Tengo dos hijos y realmente no puedo decir que me hace falta algo, en mi matrimonio me ha ido muy bien.

Mido 1.60, soy de tez clara, cabello abajo del hombro y de cadera amplia, mis tetas no son tan grandes pero si están bien paraditas y cuando me excito, mis pezones se marcan muchísimo. Mi esposo dice que lo mejor que tengo es mi culito porque mis nalguitas están bien formaditas y mis piernas son firmes pues me mantengo en el gimnasio dos o tres veces por semana para agradarle a mi esposo. A el le gusta que vista presentable pero también coqueta de tal forma que la mayor parte del tiempo uso vestidos o pantalones ajustados y eso si, nunca faltan mis zapatillas pues se que eso a el le encanta.

Les voy a relatar una experiencia que tuve en mis vacaciones hace dos años y que quizá no me hubiera atrevido a contar personalmente a nadie.

Resulta que hace dos años nos fuimos de vacaciones a un playa en Cancun, fuimos mis dos hijos, mi esposo y yo. Durante las vacaciones, mi esposo y yo nos dábamos oportunidad de pasarla bien en la intimidad y buscábamos tener sexo en varios momentos a lo largo del día, nos la ingeniábamos y nos desapartábamos de los niños o los dormíamos para después dar rienda suelta a lo que sentíamos.

A mi esposo le gustaba que también usara bikinis cortos y así lo hacia, de hecho creo que somos un poco exhibicionistas pues de vez en cuando enseñaba de mas pero el me dice que no me preocupara pues allá nadie nos conocía y nunca nos volverían a ver.

Pasaron dos días y todo parecía indicar que eran unas vacaciones normales, salíamos a algún lugar o a algún parque y por las tardes regresábamos al hotel y descansábamos un rato en la alberca o en los camastros. El tercer día yo me puse un bikini muy coqueto y cuando me mire al espejo, vi que estaba mucho mas provocativa de lo normal, me quise cambiar sin embargo mi esposo me dijo que no me preocupara, que por el no había problema y que me veía muy bonita, incluso me animo a ponerme unas zapatillas para que me levantara aun mas las nalgas.

Salí a la zona de la alberca detrás de mi esposo y me di cuenta como llamaba la atención de todos los hombres. Al principio me dio pena pues sentía las miradas de los todos mirándome el culo o las tetas pero después de un rato para mi todo eso se fue volviendo normal e incluso creo que me contoneaba un poco mas que de costumbre.

Al llegar a la alberca no me metí al agua y preferí quedarme recostada. A un costado mio estaba el salvavidas de la alberca quien de vez en cuando volteaba a verme y no quitaba la mirada de mi cuerpo. Tal vez por la sensación de que varios hombres me habían mirado unos minutos antes comencé a sentir algo de morbo y excitación y a propósito tome poses de tal forma que el salvavidas pudiera apreciar un poco mas la desnudez de mi cuerpo. Me di la vuelta y lo deje ver gran parte de mis nalgas, también me baje un poco la parte superior del bikini para que pudiera apreciar aun mas mis tetas y como me comenzaba a excitar, mis pezones estaban bien paraditos.

Después de un rato volví con mi esposo al hotel y tuvimos una noche sexo increíble pues yo estaba muy excitada por todo el morbo que sentí con el salvavidas. A el le encanto y me dijo que me había puesto muy sabrosa, que le gustaba que estuviera así de contenta y caliente y eso me excitaba mas.

Al día siguiente la historia fue similar solo que mi esposo se percato de las miradas del salvavidas y fue a mi lado y creí que me iba a reclamar, pero para mi sorpresa lo que hizo fue comenzar a manosearme, me agarro un poco las nalgas y las tetas. En un momento me abrace fuerte de el y le di la espalda al salvavidas pero con mi mano, hice a un lado mi bikini de tal forma que prácticamente le deje ver mi culito desnudo. Coquetamente le rozaba el pene a mi marido y sentí como crecía. Al voltear a ver al salvavidas, nuestras miradas se cruzaron y yo solo saque mi lengua y me la saboree como mandando un mensaje de que la estaba pasando bien. Al retirarnos, mi esposo me agarro disimuladamente el culo pues se percato que el tipo nos seguía viendo. Esa noche volvimos a tener un sexo genial y me sentí complacida y querida.

Al día siguiente planeamos llevar a los niños a nadar con los delfines, me puse una falda corta y una tanga coqueta, arriba solo llevaba una blusa delgada y en esas estábamos cuando baje unas escaleras y sin querer tropecé, lastimándome un poco el tobillo. Mi esposo me levanto y me ayudo a llevarme a la cama porque sentía un dolor fuerte. Me dijo que íbamos a cancelar la salida para que me atendieran y que tal vez iríamos otro día, pero yo le insistí en que mejor fuera el con los niños, que yo podía esperar y que ademas no eran mas que algunas horas. Después de discutir un rato, lo convencí y me dijo que no tardaría, que solo nadarían y regresarían pronto. Al salir me dijo que había pedido que alguien del hotel me revisara y yo le dije que no se preocupara.

Como a los cinco minutos que salio, llamaron a la habitación y me dijeron que una persona iba a atenderme, que no tardaría. Tocaron la puerta y con un poco de dificultad fui a abrir. Mi sorpresa no pudo ser mas grande pues la persona que me iba a revisar ¡Era el salvavidas que por las tardes estaba en la alberca! Pero disimule y el mismo me ayudo a regresar a la cama. Le explique que me había caído y me examino el tobillo, me dijo que no era nada grave y que me sobaría y me pondría una pomada y me daría unos analgésicos para el dolor. Me pidió que me recostara para sobarme y así lo hice y cuando estaba sobandome me dijo:

– Nunca me imagine que iba poder mirar tan de cerca a esta mujer tan preciosa.

No conteste nada, sin embargo me acorde de los días anteriores y mi cuerpo sintió una corriente eléctrica. Cerca de mi tenia a un hombre al que le había mostrado las nalgas y ahora sus manos me estaban tocando y eso me empezó a excitar.

Mientras me sobaba, una de sus manos toco un poco mi pierna y mi primera reacción fue un quejido que escapo sin querer, «Umm». Estaba jugando con fuego y lo peor es que sentía que mi vagina se empezaba a mojar y mis pezones se ponían duros. El debió de darse cuenta pues sus manos tocaron ademas de mis tobillos mis pantorrillas y esto de plano fue demasiado para mi pues no pude ahogar un quejido mas, «Ummm». Lo voltee a ver y estaba sonrojada de pena y dispuesta a parar eso, sin embargo el continuo sobandome y ahora con su mano arriba de mi rodilla. Voltee a ver su short y vi que su verga estaba creciendo y quizás por el morbo no dije nada y no quite su mano.

Mientras me sobaba, su otra mano intento subir por debajo de mi falda y ahí si reaccione y lo rechace:

– ¡¡Hey, ¿Que coño te pasas? ¿Que estas haciendo?!! ¡¡Mejor te vas o te denuncio con el gerente!! ¡¡Degenerado!! ¡¡Abusador!!

Pero en lugar de hacerme caso, me levanto totalmente la falda y me dijo:

– ¡¡Deja el drama perra!! ¡¡Hoy vas a saber lo que es tener sexo y se te quitaran las ganas de andar calentando vergas!!

Forcejee un poco con el y quise rechazarlo pero me aventó para que quedara recostada y se puso encima de mi. Lo rechace y lo quería golpear mientras el me ponía su mano en mi concha. Al darse cuenta de que estaba totalmente mojada me dijo:

– Mira nada mas, así es que la puta quiere verga, ¿Eh?

Eso me transformo, nunca nadie me había hablado así y entre sus palabras y el sentir su verga dura junto a mi fui cediendo. Yo lo empujaba pero dos de sus dedos habían comenzado a tocarme la concha y eso me excito demasiado y poco a poco iba dejando de oponer resistencia. Abrí mis piernas para permitir que me tocara y la sensación de estar por primera vez con un hombre que no era mi marido y sintiéndome tan excitada me pusieron al borde de mi primer orgasmo.

El se dio cuenta y aprovecho la situación para continuar hasta hacerme acabar con solo acariciarme con sus dedos. Yo estaba excitadisima y ya solo le decía:

– Ahhh… Asi, asi, Ahhhh…

El me acerco su pene a mi cara y sin pensarlo mucho lo tome y me lo metí en la boca y empece a corresponder a sus caricias. ¡¡No lo podía creer!! No pensé en mi familia ni en nada y solo sentía un deseo grande de ser poseída diciendole:

– Ya, por favor, yaaa…

El me pregunto:

– ¿Ya que?

Y no conteste pero como seguía acariciando mi clítoris y sentía que otra vez iba a acabar, me olvide de todo el pudor y demás y le dije:

– ¡¡Ya métemela, por favor.. !! ¡¡No aguanto… Ummm!!

– Dime que quieres que te coja.

Y ya en el punto en que me encontraba, le dije:

– ¡¡¡Si, cógeme!!! ¡¡¡Cógeme por favor!!! ¡¡¡No Aguanto, Ahhhh!!!

Y sin hacerse del rogar, rompió mi tanga, se puso arriba de mi y me la metió toda de un solo empujón.

– ¡¡¡Ahhhh… Diosss… Si Metemela…!!!

Como estaba muy mojada, entro muy fácilmente y al sentir su pedazo de carne dentro de mi, sentí un placer muy grande, uno que no había vivido nunca, así que lo atraje hacia mi buscando que me penetrara aun mas. Mientras me cogía, me comenzó a decir palabras obscenas como:

– ¡¡Que rica estas puta!! ¡¡Que bien coges perra!!

Y esto en lugar de molestarme me excitaba mas y le correspondía moviendo mi cuerpo en señal de aceptación aunque no decía nada y solo estaba disfrutando. Después de unos minutos y antes de que yo alcanzara otro orgasmo, me puso en cuatro patas y comenzó a penetrarme por detrás en mi vagina mientras me agarraba las tetas y las jalaba un poco fuerte del cabello, al tiempo que me decía:

– ¡¡Así que te quería tener puta, pidiéndome verga!!

Me saco la verga y yo estaba desesperada de que me la volviera a meter por lo que meneaba mi culo como pidiéndole que me cogiera. El solo acercaba su verga a mis nalgas pero no me la metía. Como estaba muy caliente, me empujaba hacia atrás buscando que me ensartara pero el se movía y me dijo:

– Solo te lo voy a meter si me pides verga como la puta que eres. Dime que quieres que te coja como a una puta.

Yo estaba fuera de control y muy excitada y es unos de esos momentos en tu vida en que no piensas en nada ni en nadie y nunca pude entender como fue pero de mi boca salieron estas palabas:

– ¡¡Dame tu verga!! ¡¡Métemela toda!! ¡¡Cojete a esta puta!! ¡¡Yo soy tu puta y quiero que me metas la verga!!

¡¡¡Jamas había hablado así en mi vida y en unos minutos a un desconocido se lo estaba diciendo!!!

Después de eso, tomo su verga y me la metió entre los nalgas muy rico, esta se hundió rápidamente y comenzó a bombearme duro al tiempo que me daba nalgadas y me decía:

– ¡¡Eres la mas puta que conozco, hoy te vas a coger dos vergas sin pudor!! ¡¡Vamos puta, pídeme mas!! ¡¡Dime que eres mi puta!!

Yo solo atinaba a aventarme para atrás y decir:

– ¡¡¡Ahhh…!!! ¡¡Si, soy tu puta, dame mas verga!! ¡¡¡Soy tu puta y quiero me des verga!!! ¡¡¡Ahhh que rica…Ahhh!!!

Esto era demasiado para mi y me llevo a tener un orgasmo mas. el se dio cuenta y no paraba de cogerme aun a pesar de que yo gritaba como loca de placer. Debo reconocer que su verga era mas grande que la de mi marido y que sabia como tratar a una mujer, así es que eso me mantenía caliente de mas.

Con los mismos jugos de mi concha se mojo dos dedos y los coloco en la entrada de mi ano, yo estaba excitadisima y dispuesta a todo pero el solo metía la punta mientras seguía bonbeandome por la concha. Yo era virgen por ahí y jamas nadie me había penetrado así como me tenia. Me deje hacer sintiendo sensaciones desconocidas e indescriptibles. Introdujo una pequeña parte de sus dedos y sentí un escalofrió y un rayo cruzo mi cuerpo. Yo me echaba hacia atras cada vez mas fuerte como pidiendo mas y el como buen macho, me daba nalgadas y me decia:

– ¿Que es lo que le gusta a las putas? ¿Que quiere mi puta?

Y yo contestaba:

– ¡¡Coger, que se la cojan!! ¡¡Ummm!! ¡¡Dame verga.. Quiero verga!! ¡¡¡Uhhh!!!

Hasta que el en un momento dado y viendo mi excitación me pregunto:

– ¿Quieres que te rompa el culo?

Y sin pensarlo dos veces le dije:

– «¡¡¡Siii…!!! ¡¡¡Cógeme por el culo!!! ¡¡¡Yo quiero sentirlo por ahí…Ummm!!!

Pero el muy desgraciado seguía con su verga en mi concha y no metía nada mas que la punta de sus dedos en mi culito que ya también quería sentir una verga. Al sentir que metió un poco mas sus dedos en mi culo, me hizo excitar mucho y nuevamente sentí que me venia otra vez y volví a bañar con mis jugos su verga. Nuevamente me volteo y se puso encima de mi y aun con el orgasmo que acababa de tener, me seguía cogiendo hasta que sentí que soltó su leche dentro de mi y me volví a mojar. Fue algo indescriptible que solo pueden conocer si viven algo así. Lo saco y me pidió que se lo mamara y con gusto se lo limpie y saboree todo su semen. Se paro y me dijo:

– Hoy no tienes tanta suerte y no le tocara a tu culo pero si realmente lo quieres, te espero mañana temprano en el consultorio. De tu tobillo no te preocupes, te compondrás, lo que necesitabas mas ya te lo di.

Y se vistió y salio de la habitación.

Después de unos momentos de estar sola, se me vinieron muchos pensamientos a la cabeza y hasta llore de arrepentimiento por lo que había hecho. Sentí que había perdido toda mi dignidad y respeto hacia mi misma y hacia mi familia la cual regresaría pronto, pero mi cuerpo estaba satisfecho y contento. Fueron pensamientos y sentimientos cruzados.

Reaccione y volví en mi misma cuando vi la cama totalmente desordenada y mojada por mis jugos y su leche. Ya había pasado una hora hasta que atine llamar a recepción para que fueran a arreglar mi habitación. Me preguntaron acerca de la atención que me había dado la persona que me fue a ver y sin pensarlo mucho dije:

– Fue una atención excelente.

Me metí a la ducha y me cambie para que cuando mi marido regresara no sospechara. El resto de la tarde no hubo mas cosas y por la noche cuando mi marido se acerco a mi y de empezó a acariciar, recordé estas palabras que me dijo: «Eres la mas puta y hoy te vas a coger a dos vergas sin pudor» . Eso me calentó y volví a tener sexo con mi esposo de una manera desenfrenada. El se sorprendió gratamente y me dijo que era la mejor esposa del mundo.

A la mañana siguiente estaba yo muy contenta, me arregle sexy y como era el día de regreso me puse algo de ropa cómoda aunque con tanga y zapatillas. Mi marido me pregunto que como me sentía:

– Mi amor buenos días ¿como te sientes hoy?

– Muy bien mi amor, pero voy rápido a que me revisen lo del tobillo

– Esta bien mi vida, pero no tardes porque salimos en un rato

Salí de mi habitación y fui al consultorio a lo de mi revisión. Toque y él abrió la puerta y tan pronto cruce la puerta del consultorio, el me estaba esperando y me dijo:

– ¡Que Puta! ¡Sabia que vendrías!

Me metí al consultorio y sin más lo increpe;

– ¡No es lo que piensas y vengo a aclarar las cosas! Lo que paso ayer no es algo de lo que me sienta orgullosa, reconozco que perdí el control pero soy una mujer casada y no quiero que pienses que soy una cualquiera.

Él en un tono tranquilo, me dijo:

– Ok, pasa, entiendo lo que me dices y de verdad que no es mi intención ofenderte o lastimarte sino simplemente hacerte sentir bien, créeme que nunca haría algo en que no estuvieses totalmente de acuerdo y si aún es valido, te ofrezco una disculpa si es que hice algo en contra de tu voluntad…

Sus palabras retumbaron en mi mente: «Te ofrezco una disculpa si es que hice algo en contra de tu voluntad…»

Era verdad, ¡¡Todo lo que había pasado fue con mi permiso!! Me invadió una tristeza, me puse melancólica y solo atine a sollozar. Él un tanto caballeroso, se acerco, me puso una mano en el hombro y me dijo;

– Tranquila, todo va a estar bien, mañana solo será un recuerdo. Lo lamento pero no pude contenerme de ver un cuerpo tan hermoso como el tuyo y tocarlo para sentir ese calor, te ves tan bella en traje de baño

Y me empezó a abrazar. Bajo un poco sus manos y alcanzo mis nalgas y las toco suavemente diciéndome:

– Jamas olvidare estas nalgas que me han hecho pasar un buen momento.

Mi mente decía que parara esto, que estaba mal, quise hacerme hacia atrás y empujarlo, sin embargo no entendía porque no lo hice y no le reclame en ese momento, yo solo lo dejaba hacer lo que quería.

Se saco la verga que ya la tenia dura y bajo mi mano para que se lo tocara. Quería resistirme y no se la agarre y él se pego a mi cuerpo diciendo:

– Tranquila, tranquila, yo se que quieres.

– No por favor. – trataba de que se detuviera.

Al sentir sus manos agarrándome y su miembro pegado a mi cuerpo, me comencé a excitar. Seguía agarrándome la nalgas, me la apretaba y sobaba a su antojo, se acerco a mi cuello y me lo beso. Uff, Sentí un corrientazo y me puso aun mas cachonda. Él se dio cuenta y volvió a coger mi mano para que le agarrara la verga y esta vez se la agarre y comience a hacerle una paja

Entendí que ya no había vuelta atrás y lo bese con ricura. Me quito la blusa, me quito el pantalón y yo le baje el de él. ya no hubo palabras y comenzamos a besarnos con pasión. Él seguía con caricias más atrevidas y cuando puso su mano en mi concha, ufff que rico, sentí que acababa. Me acostó en un sillón y se subió encima de mi, me echo la tanga a un lado y otra vez me estaba metiendo esa rica verga y yo lo estaba disfrutando.

Empece a gemir cada vez que lo sentía bien adentro y a menearme ricamente contra él cada vez que me la metía hasta el fondo y al mismo tiempo me acariciaba las tetas jalandome de las puntas. ¡¡Que ricura estaba sintiendo otra vez!! y él me pregunto:

– Te gusta ¿Eh? ¿No que eras una mujer casada y decente?

En se momento no me importo nada y le conteste:

– ¡¡¡Ummm..!!! ¡¡¡Siii… que rico… no pares por favor…!!!

¡¡¡Yo le estaba pidiendo que me cogiera!!! ¡¡¡Me había convertido en toda una cualquiera!!!

Él comprendió que me tenia a como quería y nuevamente comenzó a hablarme como lo que ya era:

– Vamos puta, te voy dejar un bonito recuerdo, pero ábreme bien las piernas

Yo obedecía abriéndome lo mas que pude mientras le decia:

– ¡¡Ahhh…!!! ¡¡¡Si… Así… Así me gusta… Hmmm!!

– ¿Quieres verga? ¿Deseabas tanto que te cogiera?

– ¡¡¡Si, si, si…!!!

– ¡¡Pídemela, vamos, pídemela puta, pídeme que te coja!!

– ¡¡¡Dame Verga papi, que esta muy Rica…!!! ¡¡¡Si por favor, cógeme… Dame tu verga!!!

– ¡¡Dime que quieres ser mi puta, pídeme que te rompa el culo!!

¿Que si quería que me rompiera el culo? Esas palabras me transformaron y me hicieron acabar muy rico, tanto que me moje toda. Y él al notarlo se sentó e hizo que yo lo cabalgara metiéndome yo misma su rica verga, me meneaba como toda una puta profesional, ya no había necesidad de que me pidiera nada, yo me movía y le decía:

– ¿Te gusta tu puta amor? ¿Te gusta como te lo hago?

Y el muy sinvergüenza me decía:

– Las putas son obedientes, así es que te quiero en cuatro patas

Yo de inmediato obedecí. Me puse en cuatro con mi culito bien levantado y él se puso detrás de mi y comenzó a meterme dos dedos en la concha, los comenzó a mover en una forma que me puso frenética, Ufff, yo me sentí en la gloria. Me saco los dedos y los puso cerca de mi boca, y yo de inmediato los comencé a chupar.

En eso él me metió la verga por la concha y comenzó a penetrarme muy duro al mismo tiempo que con sus dedos mojados de mis fluidos comenzó a hacer círculos alrededor de mi ano y poco a poco me metió la punta de uno de ellos.

Yo estaba excitadisima y me aventaba hacia atrás buscando que me los metiera más, pero él sabia hacer su trabajo y me lo metía poco a poco hasta que finalmente lo tenia todo adentro. Sentí muy rico pues a la vez me estaba cogiendo divino por la panocha.

De repente, me saco la verga de mi panochita y me la apunto en mi ano. El momento había llegado y yo estaba muy excitada. Comenzó a moverse poco a poco, me dolía un poco, y cuando menos lo esperaba, ¡¡Zas!! de un solo golpe me lo tenia todo adentro. Yo solo pegue un grito de entre dolor y placer, «Ahhhhh». Pero él me agarro de los cabellos y me jalo como si fuera una yegua, me tapo la boca y siguió dándome un rico y salvaje mete y saca mientras yo me quejaba con la boca tapada.

– ¡¡¡Mmmmm!!! ¡¡¡HMmmm!!! ¡¡¡Hmmm!!!

Poco a poco el dolor fue pasando y solo me quedo el placer. Ahora me empece a menear hacia atras buscando que me lo metiera todo hasta el fondo y él me decia:

– ¡¡¿Quién te rompió el culo putita?!!

– ¡¡¡Ahhh!!! ¡¡¡Tú mi amor!!!! ¡¡¡Ahhh!!!

– ¡¡¿Quieres más verga?!! ¡¡¡Pídemela!!!

– ¡¡¡Ahhhh!!! ¡¡¡Si… si… por favor…!!! ¡¡¡Dame verga papi…!!! ¡¡¡Ahhh… Que Rico…!!!

– ¡¡¿De quién es esta puta?!!

– ¡¡Ahhh!! ¡¡Soy tuya, soy tu puta!!

– ¡¡¡Mas fuerte perra que no te oigo!!!

Yo ya no medía consecuencias y sin razonar nada grite:

– ¡¡¡¡SOY TU PUTA!!!! ¡¡¡¡ROMPEME EL CULO CABRÓN!!!!

Enseguida empezó un saca y mete mas salvaje por el culo y de pronto me la metia por la concha. Era la gloria aquel momento coger por los dos lados. ¡¡¡Mmmm Que rico fue!!!. Yo era suya en ese momento y él lo sabía, me tenía a su merced y solo volví a decir:

– ¡¡¡Soy tu puta cariño, cógeme como tu sabes hacerlo, rompeme el culo!!!

Eso lo excito todavía mas pues me la metió salvajemete y por primera vez mi culito me lo llenaron de semen. Él fue parando poco a poco y de repente me la saco y la acerco a mi boca y yo gustosa se lo chupe hasta dejársela limpia.

Termine toda sudada y mojada de mis partes, me vestí rápidamente, nos dimos un beso y el me dio unas nalgadas diciéndome:

– Que rico coges mamacita, me ha encantado romperte el culo. Vuelve cuando quieras.

Puso una tarjeta en mi bolso y yo salí de ese lugar y regrese a mi habitación y de ahi prácticamente fuimos a registrar la salida. Me costaba un poco de trabajo caminar y mi esposo lo noto. Me pregunto si estaba bien y le dije que si, que solo tenia un poco de molestia, pero no le dije en donde. Él pensó que era mi tobillo y no me dijo nada más. Así, sin bañarme y con leche de otro hombre me subí al avión…

Esa aventura me había dejado excitadisima y esa noche hice el amor con mi esposo, esta vez fui un poco más atrevida y al ver que le gustaba acerque sus dedos a mi ano. Él comprendió y rápidamente comenzó a meterme un dedo. Ese mismo día él también me dio por el culo y aunque sentí bonito mi mente recordaba a aquel hombre que me estreno por ahí. Cuando terminamos mi esposo muy contento me dijo:

– Amor que rico, hoy has perdido tu otra virginidad.

Yo simplemente atine a decir:

– Si amor, hoy la perdí…

No volví a ver a ese macho que cogió como quiso y me volvió su puta desde entonces, pero esto lo recordé hace poco porque mi esposo me pregunto si este año quería ir otra vez a Cancun al hotel donde nos habíamos hospedado hace dos años y mi memoria se lleno de bonitos recuerdos…