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Mi novio me dijo que no quería volver a verme por puta. Y luego le hago llegar un mensaje de como me empinan y me la empujan hasta topar con los huevos.

Estando sola en casa de mi novio, como no tenía nada que hacer me puse a revisar su computadora y casualmente me dediqué a leer su correo electrónico.

Todo iba bien hasta que me encontré uno con las fotos de una tipa completamente desnuda, con su coño y piernas bien abiertas, diciendo. “Querido deseo volver a tener sexo contigo.”

En ese momento me dio tanta rabia, y frustración, ya que estábamos a una semana de casarnos, que lo que lo que deseaba era matarlo, o por lo menos hacerle pagar su infidelidad, vengándome del, sin importarme las consecuencias.

Para completar por lo despechada que me sentía, me puse a beber, pero debido a mi frustración y desesperados celos, bebí como nunca lo había hecho.

En esos momentos mi novio estaba en su bar restaurante atendiendo a su clientela que, si lo hubiera llamado, de seguro hubiera dejado a alguno de sus empleados encargado, y hubiera ido a su casa para aclararme todo, y sacarme de mi error, pero eso no pasó ya que no lo llamé.

En mi mente no dejaba de pensar que él se había revolcado con esa puta, que le envió el e-mail.

Así que ya bastante mareada, por lo mucho que bebí sola en su casa, decidí salir a la calle para aclarar mi mente, o por lo menos eso fue lo que pensé.

Pero apenas había dado unos cuantos pasos, cuando al pasar frente a dos de los vecinos de mi novio, un par de moreno bastante altos, de la manera descarada uno de ellos, me dijo. “Que no daría yo por comerle el culo a esta tipa”.

De inmediato, su acompañante, le dijo que se callara, que yo era la novia del dueño del restaurante.

El más moreno comenzó a disculparse, pero en ese preciso instante, a mí se me ocurrió algo.

Ya que desde mi punto de vista vi claramente, cuál era la mejor manera de darle su merecido, al desgraciado de mi novio.

Por lo que me detuve, volví sobre mis pasos, el vecino de mi novio pensó que yo iba a formar un escándalo, por lo que su amigo me había dicho, y trató de evitarlo, disculpándose y diciendo que jamás algo así volvería a suceder.

Pero en lugar de ponerme a discutir, sonriéndoles a los dos de manera seductora, dije. “No se preocupen, que peores cosas he escuchado cuando voy a mi trabajo”.

Y Sin dejar de sonreírles, y metiendo mi mano en mi bolso saqué un billete, y se lo di diciéndoles. “Me podrían hacer el favor de ir a la tienda, y comprar unas cervezas, es que estoy algo apurada, y me debo arreglar para recibir unas visitas.”

Los dos de inmediato salieron a buscar las cervezas, mientras que regresé a la casa de mi novio, y apenas entré comencé a desnudarme, para luego ponerme algo menos encubridor.

Finalmente quedé vestida como toda una puta, ya que solo me puse una bata semitransparente negra, que no deja mucho a la imaginación, y apenas terminé de verme en el espejo, y ponerme mis zapatos de tacos, negros.

Cuando sonó el timbre de la puerta, eran los chicos, que al verme de pie frente a ellos así de desvestida, casi se les cae la quijada.

Como si no pasara nada, los invité a entrar, y agarrando la bolsa en que traían las cervezas, moviendo provocativamente mis caderas, la llevé a la nevera, y regresé de la misma manera con tres latas abiertas.

Y tras entregarle una a cada uno, les dije. “Quiero que brindemos por el hijo de la gran puta y cabrón de mi novio”. Ellos dos se vieron entre sí, brindaron y comenzamos a beber.

Fue cuando les dije. “Hoy me enteré de que él muy desgraciado me es infiel, y quiero celebrarlo con ustedes dos”

El más moreno se sonrió, y viendo a su compañero le dijo. “Mi amigo vamos a poner manos a la obra”. El otro tan solo se sonrió, y al tiempo que seguimos bebiendo, dejé caer mi bata al piso, quedando parcialmente desnuda.

Por lo que ellos dos siguieron sin decir nada, acariciando y besándome por todas partes, introduciendo sus gruesos dedos dentro de mi coño, agarrando mis tetas, y mis nalgas.

Ya al poco rato, me encontraba mamando sus parados miembros, y en cierto momento, como que ellos dos no se ponían de acuerdo, en cuál iba a ser el primero, en penetrarme.

Me les quedé viendo sus miembros, sonriendo le pregunté a uno, que prefería, y el colocando su mano sobre mi coño me respondió, sin decir una sola palabra.

Pero cuando le hice la misma pregunta al otro, sin dudarlo me dijo. “Siempre he querido darte por el culo”.

De inmediato les dije. “Ven que no hace falta pelearse, puedo complacer a los dos y al mismo tiempo, si quieren”.

No creo que tenga que detallarles, todo lo que ellos dos me hicieron, pero si les diré que me trataron como a toda una puta, esa noche.

Ya que además de ponerme a mamar sus enormes vergas, también las fui recibiendo tanto por mi culo, como por mi coño, a un mismo tiempo, las veces que ellos quisieron metérmelas.

Por lo que, cuando ambos terminaron conmigo, me dejaron tirada en el sofá con mi cuerpo lleno de lamparones de leche.

Ya en la madrugada, cuando mi novio estaba cerrando el bar restaurante, lo llamó uno de los chicos, y le contó todo lo sucedido, de cómo los invité, lo mucho que bebimos, y lo que él su amigo, y yo hicimos.

Al principio no le creyó, pero le dio tantos detalles de todo lo que hicimos juntos, que no le quedó la menor duda de que todo eso era cierto, excepto el que él me hubiera sido infiel, acostándose con una puta.

Al entrar a la casa me encontró completamente desnuda, borracha, sudada, llena de semen por todos lados, y con la copia del e-mail en mi mano.

Y apenas entró a la casa, se lo entregué, él no dijo nada con respecto a eso, se me quedó viendo y sonriendo, me preguntó. “Qué piensas hacer”.

Yo estaba indignada por su manera de actuar, sin el menor ápice de arrepentimiento, por lo que le dije. “No pienso hacer nada, porque ya lo hice”.

Sin dejar de sonreírse, mi novio me dijo. “Ya sé, hablaste con tus padres para cancelar la boda”.

Y mi respuesta fue. “No hice algo mucho mejor”. Y sin detenerme a pensar en las consecuencias, le dije. “Hace un rato que terminé de acostarme con dos machos, y los dejé que me hicieran de todo, como podrás ver.”

Mi novio se puso rojo de la rabia, y levantando la voz, de manera incrédula me preguntó. “¿Tú me has sido infiel, por vengarte de algo que yo no hice? responde”.

Algo asustada le respondí que sí, al escucharme se puso a reír, y me dijo. “Para empezar ese e-mail que recibí, si lo hubieras leído detenidamente bien, te hubieras dado cuenta de que no iba dirigido a mí, es de un amigo que lo quiso compartir conmigo.”

“Cuando lo vi por primera vez, pensé borrarlo, pero no lo hice, en cambio tú apenas lo viste, lo tomaste como cierto, y ahora me vienes que, en venganza por eso, te acostaste con el vecino, y otro tipo, al cual ni conozco.”

Me quedé petrificada, de la impresión que me llevé, se me quitó la borrachera, y hasta me oriné encima, volvió a leer el e-mail detenidamente, y fue cuando me di cuenta de que había metido las patas.

Por lo que de inmediato, rompí en llanto, y arrodillándome frente a él pidiéndole que me perdonase.

Mi novio se paró frente a mí, y sacando su verga del pantalón me dijo. “Puede ser que te perdone, pero apenas termine de darme una buena mamada, quiero que me des el culo, ya veré que decisión tomo, pero antes ve al baño, y date una buena ducha.”

Sin chistar entré al baño me di una ducha, me aseé tanto el coño, como mi culo, mi boca, incluso mi cabello, que estaba todo lleno de semen, luego tras secarme volví a presentarme ante mí novio, completamente desnuda.

Por joderme un rato me puso a mamar, obligándome a que prácticamente me tragase toda su verga, para posteriormente mientras separaba mis nalgas comenzó a darme por el culo salvajemente, haciendo que gimiera de placentero dolor.

Lo cierto es que después de que me dio bien duro por el culo, y me puso a mamar nuevamente obligándome a tragarme toda su leche.

Tal y como me encontraba completamente desnuda, me tomó por el brazo, me sacó de su casa, luego agarró toda mi ropa y pertenencias, tirándolas al medio de la calle, y frente a un sin número de personas, me dijo que no quería volver a verme, por puta.

Los que no salen de su asombro son mis padres, ya que, a tan pocos días de la boda, aun no les he contado los motivos de nuestro rompimiento.