11 Saltar al contenido

Desvirgué a la hija de mi jefe (18)

Esto pasó hace unos años, yo tenía 24. Hace… bueno, no voy a hacer las cuentas porque me deprimo.

Lucía o Luli, como le dice él es la hija del que fue mi jefe venía miércoles y viernes de por medio a la oficina a la salida del colegio, miércoles de uniforme de gimnasia, viernes uniforme escolar, pollerita escocesa y camisa blanca. Hijas de padres separados, era lo que le tocaba por salir del colegio antes que el padre de la oficina, yo nunca le había prestado atención, la conocí cuando ella tenía 12 por ser hija de un amigo de mi tío y obviamente gracias a ese contacto conseguí el trabajo.

Yo trabajaba en una constructora de un arquitecto bastante reconocido en la zona, muchas veces yo me quedaba solo en la oficina, mi jefe se iba a ver obras, negociar con clientes o proveedores, mostrar proyectos, etc…

Un viernes de octubre mi jefe me hace una pregunta algo extraña, pero desemboca en que yo me de cuenta que esa niña que conocí se había transformado en una mujer.

J: Santiago, vos sabés manejar con caja automática?

S: Sí, por? Es más fácil que caja manual.

J: Sacaste un 0km de una concesionaria alguna vez?

S: Un 0km? Yo? Si sabés de que familia vengo, me llegaban bicicletas heredadas de mis primos.

J: Bueno, largá lo que estás haciendo y vamos a buscarle el regalo a Luli. No podés decirle nada.

Tranqui, para sus 18 un 0km caja automática. Mis viejos a los 18 me regalaron un reloj Casio (realmente creo que no era Casio, pero sí lo decía) que me lo afanaron a la semana con un fierro en la cabeza mientras esperaba el bondi…

Fuimos a buscar el auto, un 206 full, creo que me hacía la paja una vez por semana pensando en tener ese auto y más esa versión con el techito que hoy en día sigue siendo fachero.

Mi jefe llenó unos papeles, nos mostraron el auto y lo llevamos a la casa de mi jefe, lo dejé en el garaje con la trompa hacia el portón para que lo vea cuando se abra y volvimos a la oficina.

Un rato más tarde llegó la cumpleañera, unos 20 minutos antes de lo normal, la saludé por su cumple, su padre también, le dijo que cuando vaya a la casa le iba a dar el regalo, estaba allá.

Yo caí que Lu no era una niña, era una pendeja linda, mis ojos empezaron a irse del monitor a sus piernas, a sus tetas. Basta, tenía que volver a la realidad, éramos 3 en al oficina, la pendeja que estaba más buena cada vez que la miraba, yo y el otro era el padre de ella y mi jefe.

De vuelta mis ojos se iban y noté una marca en el cuello. La pendeja tenía un chupón mal disimulado con maquillaje.

Llamaron a mi jefe y se tuvo que ir a ver algo a una obra que estaba a media hora del estudio, mínimo iba a tener una horita con la pendeja a solas.

L: No es como planeaba pasar mi cumpleaños de 18.

S: Me parece que ya la estuviste pasando bien un rato, no?

L: Vengo del colegio a ver a mi viejo y se va.

S: Del colegio venís?

L: Sí, de dónde más, no ves mi uniforme y mi mochila.

S: Lu, tal vez tu viejo no se de cuenta o se haga el boludo, nunca lo vas a saber, pero llegaste un ratito antes, si es tu cumpleaños te quedás un rato más con tus amigas en la puerta, tu pollera está girada, con el cierre que no está perfectamente de costado, como siempre y sobre toda la evidencia tenés un chupón en el cuello.

L: Nada que ver Santiago. -Me dice mientras tantea dónde estaba el cierre de la pollera.

S: Lu, está todo bien, pero no me vengas a decir a mi eso porque se nota que no estabas en el colegio.

L: Sí fui al colegio, mi mamá me dejó ahí, llamala y preguntale.

S: Y vas a necesitar aprender a mentir mejor. Tu mamá te dejó en el colegio, pero no fuiste a clases.

L: Te odio Santiago, sí fui. -Me quedé mirándola. -Hasta el mediodía.

S: Ahhhhh viste… algo raro había.

L: No se te ocurra decirle nada a mi viejo porque me mata.

S: Bueno, acomodate y tapate mejor el chupón ese horrendo que te dejaron.

De esa vez quedó una complicidad con Lucía, me contaba de los chicos que se chapaba, los que le gustaban, de las aventuras de sus amigas, me tenía medio como psicólogo/consejero cuando quedábamos los 2 solos en la oficina y yo empecé a morbosear. También chateábamos por las noches sin que el padre se entere y nos mandábamos SMS…

Cada vez hacía más calor, el jogging de gimnasia se convirtió en un short, la calza de debajo de la pollera dejó de usarse y cada tanto podía chusmear algo, que claramente lo hacía a propósito.

Un viernes me cuenta que empezó a salir con un flaco…

L: Santy, creo que metí la pata con algo…

S: Que pasó?

L: Viste Ramiro, el pibe que te conté que me chapé la otra vez?

S: El primo de tu amiga?

L: Sí, ese, que tiene casi tu edad. Chapamos un par de veces más y me tiró la onda de ir a su casa el fin de semana que viene, los padres no van a estar.

S: Y?

L: Yo se lo que quiere.

S: Sí Luli, garchar, yo también se lo que quiere y no lo conozco a Ramiro. Vos que querés?

L: Yo soy virgen, ya sabés, quiero tener mi primera vez. No soy boluda, no pretendo a un príncipe azul, pero no se si con él.

S: Mirá Lu, si no estás convencida no lo hagas. Si tenés ganas reales, cuidate y dale que va!

L: Tengo ganas de empezar a coger, pero me da cosita, se que es de boludita, pero lo veo como un gran paso y quiero sentirme cómoda.

S: Y bueno, si no te sentís cómoda se lo decís y te vas. Si no tenés la confianza para hacer eso o tenés miedo de como reaccione no está bien que estés con él.

L: Ya lo hablamos, pero bueno, ya te contaré.

No hablamos por 2 semanas, el miércoles el padre se rajó temprano del trabajo y la pasó a buscar directo por el colegio, vino el viernes, ella no contaba nada, le pregunté directo.

S: Y Luli? Ramiro?

L: Es un pelotudo.

S: Bueno… que pasó?

L: Estuvo toda la semana insistiéndome de ir a la casa, le dije que aceptaba ir, pero no sabía si iba a dar para coger, que era virgen y necesitaba mis tiempos y que me cuide, o al menos sentirme cuidada.

S: Y?

L: Llegué y en seguida quería coger, sacarme la ropa, tocarme. Lo saqué cagando y me volví a lo de mi vieja. No paré de llorar toda la noche. Por suerte mi vieja no se dio cuenta, o al menos no me dijo nada.

S: Está bien lo que hiciste, si no estabas cómoda te ibas a arrepentir.

L: Alguna chica tuvo su primera vez con vos?

S: Sí, un par.

L: Novias?

S: Una era mi novia de chico, yo ya había cogido algunas veces, me creía un genio del sexo, pero en realidad no sabía nada, aprendimos juntos; La otra es una amiga de toda la vida, se dieron las cosas y garchamos.

L: Cómo que se dieron las cosas?

En este momento empecé a preparar las municiones y ella respondía, cada palabra hacía un pequeño paso acercándose a mi escritorio, yo ya lo había notado, le puse otra silla al lado de la mía para directamente tenerla al alcance.

S: Vení que te cuento. Ella estuvo de novia unos meses con un chico, cuando se decide a tener su primera vez con él se separan y unas semanas después me lo pidió directamente a mi.

L: Pero habían estado juntos antes o algo así?

S: No, nunca ni un beso.

L: Y así directo?

S: Sí, vino a casa, que era super normal que viniera, se quedaba a dormir, cero drama y cuando mis viejos se durmieron cogimos. Lo repetimos algunas veces más, todo sin compromiso, dicho desde el primer momento. Siempre supimos que como pareja no podíamos funcionar, pero como amigos nos llevamos bien y hay confianza de sobra.

L: Y siempre te coges minas que ni te chapaste antes?

S: No, generalmente no. No soy tan fácil.

L: Conmigo lo harías?

S: Sólo si me siento cómodo y cuidado.

L: Que tarado.

Me acerqué a ella, la besé suavemente, enseguida empezamos a chapar intensamente, nos paramos y apretamos contra la pared, mis manos fueron bajando lentamente de su cintura a su culo, siguieron bajando hasta los muslos y subieron al culo nuevamente, pero esta vez por debajo de la pollerita del colegio y de golpe escucho la puerta de entrada de la oficina.

Es un pasillo largo por lo que llegué a volver a mi escritorio, simular que trabajaba y taparme el bulto que evidenciaba los actos cometidos. Luli se fue para el baño.

J: Al pedo fui! Este pelotudo me avisó que pasaba la reunión para el lunes cuando ya estaba por Panamericana. Luli llegó?

S: Uhhh, pero que boludo este tipo! Sí, llegó hace un ratito, está en el baño.

J: Bueno, ahora cuando salga nos vamos. Trajiste tus llaves, no?

S: Sí, siempre.

Se fueron y la verdad no pude laburar más, me fui al baño y tuve que descargar tensiones con una paja. Me fui a casa y me quedé maquinando, pero no hablamos. El sábado a la tarde me llega mensajito de Lucía.

L: Santy, cómo estás amigo? A la noche tenés algo? Una amiga va a hacer una fiesta en la casa y si querés podés venir.

S: Hola Lu! Todo bien, vos? Voy a estar con un amigo, íbamos ir a un bar a tomar algo, puedo llevarlo? Que llevo?

L: Sí, traelo y vengan con algo para tomar, cuando llego te paso la dirección exacta, pero es cerca de la ofi de mi papá.

Salí a cenar con mi amigo y después nos fuimos a la fiesta, con un par de birras y una botella de vodka. Música fuerte, la casa ya estaba destruida, pendejos en las habitaciones garchando y vomitando en los baños y en el jardín, típica fiesta de gente de esa edad. Estoy casi seguro que con mis 24 era uno de los más viejos de la fiesta.

Entramos y mi amigo fue a la casería de alguna señorita desprevenida, yo en búsqueda de mi objetivo.

La encontré a Luli contra un rincón con un flaco que le insistía para que le de un beso y ella lo esquivaba y lo empujaba. Fui directo a intervenir amistosamente, pero el flaco se hizo el picante.

S: Hola Lu, cómo andás?

L: Hola Santy, bien, vos?

S: Todo bien! -Miro al flaco- Que tal? Soy Santiago.

R: Ramiro. Nos dejás solos un rato? Estábamos en algo.

S: No, no, yo tengo que hablar algo con ella, por eso vine y me parece que no estaban en algo, vos querías estar en algo y ella no.

R: Se hace la difícil, pero yo se lo que quiere.

S: Porqué no dejás que ella diga si quiere o no y no le rompés las pelotas?

L: No se peleen chicos, Rami, dejanos que tenemos que habar de algo en serio.

R: Bueno, pero anotame para después.

Se fue mirándome mal, mirada que habrá practicado frente al espejo de la casa de sus padres haciéndose el malo. Menos calle que Venecia.

Con Luli nos fuimos a la cocina, los pendejos venían a agarrar bebidas y se iban, la música no se escuchaba tan fuerte, podíamos charlar medio tranqui.

L: Gracias.

S: De nada. Me habías dicho que era un pelotudo, pero no pensé que era un pelotudo malo. De esos mantenete lejos.

L: Sí, lo se.

S: Ante cualquier cosa que te sientas agredida vos tenés que saber que por más que un hombre se mate entrenando en el gimnasio y parezca Terminator, si le das un rodillazo en los huevos lo dejás doblado en el piso.

L: Jajajaja, tenés razón, lo voy a tener en cuenta. Gracias nuevamente.

S: Que onda, llegaste hace mucho?

L: Sí, como le dije a mi viejo que iba a cenar con las chicas y después me quedaba en lo de una amiga tuve que salir temprano de su casa, hace como 3 horas que estoy. Encima mi amiga se empezó a sentir mal y no vino, no se que voy a hacer. Ya veré.

S: Por?

L: Me iba a quedar en su casa de verdad, después de la fiesta.

S: Ya le vamos a encontrar una solución. -Obviamente yo ya la tenía.- Te gustó tu regalo de cumpleaños?

L: Obvio. Me contaron que me lo estrenaste.

S: Nah, solo hice delivery de auto.

L: En que viniste?

S: Vine con Martín, en su auto. No se por dónde anda Tincho.

M: Acá estoy, vine por algo para tomar.

S: Bueno, andate..

M: Ya me fui…

S: Y? que onda el auto?

L: Me encanta, desde que vi el primero en la calle que quiero uno de esos y se lo venía pidiendo a mi papá. No se si me lo veía venir o el deseo era tan grande que soñaba con tenerlo. Igual le encontré algo malo a salir con el auto.

S: Qué?

L: Viste como están todos acá? Borrachos! Y yo tomando Coca Cola.

S: Se me ocurre algo.

L: Qué? No voy a manejar borracha!

S: Primero besame.

Empezamos a chapar con todo, manos van, manos vienen, al toque se me empezó a parar la pija, Luli se dio cuenta y apretaba su cuerpo contra el mío. La pendeja se estaba calentando rápido y yo estaba muy al palo. Entra Ramiro a la cocina y nos engancha, no me acuerdo que dijo, pero se fue sin que lo echemos.

L: Qué? Qué se te ocurrió?

S: Tomá lo que quieras, pero no te quiero muy borracha. Después manejo yo hasta mi casa y te quedás ahí. Mañana volvés a lo de tu viejo.

L: Que tan loco estás para hacer eso?

S: Loco sería manejar borracho. Me tomo una cerveza y nada más durante la noche. Vos tomá lo que quieras.

Agarré una cerveza, ella se hizo un trago de esos que a los 18 los tolerás y después de los 30 te matan y nos fuimos al living a bailar, reírnos, conocí algunas de sus amigas, nos divertimos hasta tipo las 4AM. Luli estaba un poco borracha, alegre y desinhibida diría yo.

L: Santy, a que hora nos vamos?

S: A la hora que vos quieras, nuestra fiesta sigue.

L: Ya me estrenaste el auto, quiero que me estrenes a mi.

S: Jajajajaja, pensé en esa frase, pero no la dije, me parecía demasiado. Vamos ahora.

L: Tenés algo más de alcohol para tomar en tu casa?

S: Siempre hay.

L: Mejor, lo voy a necesitar, quiero estar bien loca, con vos me animo.

S: Que fue lo máximo que hiciste con un flaco?

L: Con vos fue con él que más hice. Nunca toqué una pija directamente, nunca me tocaron más que por arriba de la bombacha.

S: Tenemos mucho por hacer.

L: Tenés mucho para enseñarme.

Saludamos a un par de personas y nos fuimos, como anécdota Ramiro nos vio cuando subíamos a su auto. Llegamos a casa, saqué mi auto y metí el suyo en el garaje. Principalmente para que nadie lo viera y para que no llame la atención un 0km en la puerta.

Puse música y mientras bailábamos y nos besábamos fuimos tomando algo más, la cosa se fue poniendo más caliente y nos fuimos a la habitación, nos pusimos cómodos hasta quedar en ropa interior. Obviamente mi pija estaba parada y su falta de experiencia se notaba.

L: Soy un desastre, no?

S: No Luli, sos una mina hermosa que tiene mucho para experimentar, para aprender y yo estoy acá dispuesto a enseñarte.

L: Necesito que me guíes, no se nada, solo se que las cosas no son como en los videos porno.

S: Absolutamente no son como en el porno. No pienses tanto, hacé lo que tengas ganas de hacer y pedí sin filtros lo que tengas ganas que yo haga. Sentite libre y segura, confianza al 100% conmigo.

L: Ok. Cómo seguimos?

S: Cómo vos quieras, pero en mi opinión, todavía estamos muy vestidos. Debería desnudarte.

L: Sacame todo y haceme lo que quieras, confío en vos.

Le saqué el corpiño, salieron a la luz 2 tetitas hermosas, bien paraditas, de ese tamaño que te llena la mano y un poquito más. Unos pezones rozados chiquitos que no habían sido chupados por un hombre nunca. Me zambullí y empecé a disfrutarlos, sentí como se endurecían en mis labios mientras la respiración de Luli se agitaba, fui bajando por su vientre, le saqué la tanguita y vi por primera vez su conchita con una suave alfombrita de pelos muy prolija. Empecé a besarle la zona, pero sin tocarla directamente, ella se estaba volviendo loca y movía su cuerpo acercándome la conchita a la boca hasta que finalmente accedí y empecé a comérmela, llevé una de mis manos a sus pechos, después le hice que me chupe un dedo y se lo metí, ella empezó a gemir. Yo seguí así hasta que tuvo su primer orgasmo provocado por otra persona.

No pasaron ni 30 segundos y me recostó, me sacó el boxer, me pajeó por unos segundos, mirándome la pija y relamiéndose los labio se expresó.

L: Explicame.

S: Hacelo como te salga, yo te voy a ir guiando un poco, prestá atención a mi respiración, mis movimientos.

L: No quiero hacerlo mal, tengo miedo que no te guste.

S: Lu, es algo que nunca hiciste, date la oportunidad de aprender. Chupar una pija es mucho más fácil que una concha, lo único que podés hacer realmente mal es morderla.

L: Bueno, hago lo que me salga y vos me guiás.

Me empezó a pasar la lengua tímidamente desde la base hasta la punta de la pija, apenas la puntita, rápidamente fue tomando confianza y empezó a lamerla y chuparla como un helado y metérsela en la boca.

La recosté boca abajo, culito arriba, mientras la besaba en la boca mi mano bajó desde su nuca hasta su culito y fue a buscarle la conchita, un dedo primero, dos después. Se sentía muy apretadita, hice eso para evitar que le doliera mucho.

L: Llegó el momento, no? – Agarré un forro.

S: Después te enseño como ponerlo.

L: Dale, ahora vení arriba mío.

S: Lu, voy a entrar despacio, me avisás si te duele, si querés que pare, lo que sea.

L: Sí, cualquier cosa te digo Saty.

Empecé a penetrarla muy despacio. Besándola, mirando sus reacciones. Tuvo un mini gesto de dolor que se transformó en placer casi al instante.

Muy despacio fui entrando, saliendo un poquito, dándole el tiempo necesario.

S: Estás bien?

L: Sí.

S: Te duele?

L: Apenas, pero me gusta más de lo que me duele.

S: Bueno, a divertirnos que la noche es larga.

Empecé a moverme, muy despacio, con cariño. Lu me abrazó, me apretó contra ella, me agarró con ambas manos el culo y me marcaba cuando quería que suba o baje el ritmo.

A veces lo bajaba yo para evitar acabar, quería darle tiempo a ella.

Sus gemidos pasaron de suaves a intensos, finalmente acabó y entre sus gemidos, sus gestos orgásmicos y las contracciones acabé, sentí que me exprimieron la pija.

Después de unos segundos me recosté a su lado, ella apoyó la cabeza en mi pecho.

S: La pasaste bien?

L: Sí. De mi grupo de amigas soy la única que acabó en su primera vez.

S: Es normal que no acaben las mujeres en su primera vez.

L: Lo se. La verdad no estaba nerviosa, sí un poco ansiosa, pero con ganas de hacerlo con vos.

S: Te sentiste cómoda?

L: Sí, perfecta. En un ratito quiero ir yo arriba.

S: Me gusta la idea.

Nos quedamos así un ratito, fui al baño, ella también y cuando volvió ya estaba decidida a lo que quería y lo quería ya. Se acostó a mi lado, me besó y me empezó a manosear la pija, que no demoró en pararse.

Le enseñé como tenía que poner el forro y se puso sobre mi, lentamente fue bajando para que mi pija vaya entrando en ella hasta que por fin ingresó toda.

Rápidamente encontró el ritmo de los movimientos y volvió a acabar clavándome las uñas en el pecho.

La puse en 4 en el borde de la cama y parado me la cogí hasta que acabé nuevamente.

Nos quedamos dormidos desnudos en mi cama, a la mañana siguiente desayunamos y cerca del mediodía se fue.

Garchamos algunas veces más, siempre así sin compromisos, con mucha confianza.

Hoy Luli vive en otro país y hablamos cada tanto, le conté de mis aventuras con Eve y le gustaría un encuentro los 3. No se cuando vendrá para Argentina, pero ojalá podamos concretarlo.