11 Saltar al contenido

Me dije a mi mismo, coño detente que es tu hija! – pero es que, desde hace rato, que la vi por primera vez…

Ya me encontraba a punto de irme a dormir, cuando sentí que tocaban la puerta, era mi hija a la que invité a pasar.

Ya estando ella dentro de la casa, le pregunté cómo se encontraba, como le iba en los estudios, en fin, todo aquello, que un padre debe preguntar a una hija que no ve desde hace tiempo.

De inmediato por su manera de hablar y de moverse, me di cuenta de que mi hija estaba algo bebida, y me contó, que se encontraba en un pub cercano a mi casa, pero el tipo con quien ella había salido no era de su agrado, por lo que decidió irse, y en la calle se dio cuenta de que estaba cerca de casa.

Así que seguimos charlando un rato, hasta que a mí hija se le ocurrió preguntarme, si tenía algo de beber.

Casi de inmediato me levanté de mi sillón, entré a la cocina, y regresé con dos vasos y una botella de ron, luego tomé asiento a su lado.

Mi hija siguió hablando sin parar, de lo que le había sucedido, y bebiendo como si fuera agua, seguí hablando con ella, hasta que le pregunté como se sentía viviendo en la residencia estudiantil

Quizás por lo mucho que mi hija, ya había bebido, se le soltó la lengua, respondiéndome algo completamente diferente a lo que yo le había preguntado, diciéndome “Yo busco un hombre que se preocupe por mí, que no me diga nada más, quítate la ropa y vamos a coger, busco alguien, así como tú papá, que me hable, que me demuestre que si se interesa en mí”.

Ya para esos momentos por su manera de hablar, me di cuenta de que habíamos bebido mucho, tanto que perdí la cuenta de los tragos que nos habíamos tomado.

De momento me pareció verla sumamente acalorada por lo que le dije. “Hija, te veo algo acalorada, no sería bueno que te pusieras más cómoda”.

De inmediato, se comenzó a quitar la chaqueta, hasta incluso la blusa que traía puesta, quedándome con sus tetas al aire, ya que no estaba usando sostén.

El ver sus llamativas y hermosas tetas, así como sus oscuros y parados pezones, capturaron toda mi atención, al tiempo que ella se los acariciaba de manera provocativa.

El que ella hiciera eso, y que yo, sin decirle nada, estirando una de mis manos también se los acariciara, y el ver en su rostro una sonrisa de complicidad, hizo que yo se las comenzara a besar.

En mi mente me dije a mi mismo. “Coño detente, que es tu hija”. Pero en lugar de detenerme, el ver y sentir que mi hija, se dejaba besaba y agarraba sus tetas, me provocó un morboso placer, por lo que, en lugar de detenerme, lo que hice fue seguir placenteramente, cada vez que mis labios chupaban sus parados pezones.

Mi hija de inmediato se dio cuenta del gran bulto que se había formado bajo el pantalón de mi pijama, y también sin decir nada, colocó una de sus manos encima, y al tiempo que yo le seguía chupando sus tetas, ella comenzó a frotarlo.

Poco a poco, ambos mutuamente nos fuimos quitando la ropa, hasta que nos quedamos completamente desnudos.

Ya para esos momentos, al ver mi parado miembro, lo único que se le ocurrió fue metérmelo en su boca, por un buen rato, se dedicó a mamármelo.

De estar mama que mama, la llevé a mi dormitorio, y ya sobre mi propia cama, la penetré por el coño.

Mi hija, no dejaba de gemir de placer, el que ella lo estuviese haciendo con su padre, supongo que era algo que jamás por su mente le había pasado, y que tampoco por la mía hasta ese momento.

Así que a medida que yo le metía, y sacaba toda mi verga de su coño, ella luego me comentó que, en ese instante, no dejaba de pensar. “Coño que puta eres, mira que hacerlo con tu propio viejo, eso no tiene nombre.”

Mientras mi hija, más pensaba en eso, más duro movía sus caderas, y hasta me pedía que le diera más, y más duro.

Cuando de momento, la he colocado en cuatro patas, y en un abrir y cerrar de ojos, se lo saqué del coño, y sin consideración alguna, se lo empujé por el culo.”

Ella no paraba de moverse, me dijo que lo quería sentir más, y más dentro de mí, así que al mismo tiempo que le daba por el culo, una de mis manos se la enterré dentro de su coño, haciendo que ella disfrutase más aun de todo lo que yo le estaba haciendo.

Finalmente, mi hija al igual que yo se quedó dormida, en algún momento al despertarse, se dio cuenta que yo dormía a su lado.

Ella se levantó sin hacer el menor ruido, se lavó en el baño, despertándome a la mala se despidió de mí, diciéndome que yo era todo un hijo de la gran puta, que me había aprovechado que ella estaba borracha, para cogerla.

Posteriormente me contó que al ella llegar a en la residencia estudiantil, se puso a pensar con calma en todo lo sucedido, y se dio cuenta de que ella prácticamente me puso su coño en bandeja de plata.

Al comenzar a desnudarse frente a mí, y no detenerme cuando comencé a besar, y chupar sus parados pezones.

Sabiendo que por lo menos desde que murió su madre no he vuelto a tener otra mujer, por lo menos en mi propia cama.

A la semana mi hija regresó a mi casa, pero buena y sana, y cuando me dijo que quería hablar conmigo de lo sucedido la otra noche, de inmediato, sumamente avergonzado le pedí perdón, diciéndole que no sabía cómo yo había llegado hacerle eso.

Ella me dijo que me perdonó, y como vio que yo le hablé de manera sincera, y no hice el menor intento de volverme a aprovechar de la situación se marchó.

Pero a los pocos días, me volvió a visitar, pero en lugar de regresar con las manos vacías, me había comprado, una botella de ron.

La que sin demora alguna ambos comenzamos a beber, mientras hablamos de la posibilidad que ella se viniera a vivir a la casa.

Hasta que nuevamente, mi hija se quejó de que tenía mucho calor, al tiempo que me dijo que iba a volver a quedarse en casa, al rato de eso ni idea tengo, de cómo terminamos metidos en mi cama nuevamente.