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«Me gusta ser la puta de mi padrastro. No me importa si su verga estuvo dentro de mama. Yo lo amo igual…»

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Me llamo Lia, tengo 18 años, soy rubia, con el pelo largo y, modestia aparte, tengo un cuerpo muy bonito. Creo que esto es lo que llamó la atención de mi pervertido padrastro, que es una persona muy agradable y trata a mi madre como una reina y a mí como una princesa.

Vivimos en una casa que no es muy grande, sólo tiene dos habitaciones y yo siempre he tenido mi propia habitación, soy hija única y mi madre tiene una tienda y mi padrastro trabaja en una agencia de coches. Estudio por la mañana. Mi madre sale de casa más tarde, mi padrastro y yo, salimos prácticamente juntos y él llega antes que mi madre. Llego a casa prácticamente a la hora de comer, me hago la comida y él llega sobre las 15:00, a veces las 16:00. Suelo quedarme en mi habitación todo el tiempo, viendo series de televisión o estudiando. Un día llegó un poco antes de tiempo, me pareció extraño y le pregunté si había pasado algo, me dijo que no, sólo que la agencia estaba lenta y decidió irse a casa a resolver unos trámites.

Hice como si no le importara y volví a mi habitación. Pasaron unos 15 minutos y oí que llamaban a la puerta, fui a ver, era él.

  • ¿Hola?
  • ¿Está usted muy ocupado? Necesito ayuda…

Como siempre, me pongo mi camisón corto, una blusa no muy ajustada y sin sujetador.

Cuando salí de la habitación y pasé junto a él, noté cierta mirada, una mirada diferente, con malicia. Lo dejé pasar, no me importó, incluso porque nunca me dijo ni hizo nada.

Llegué a la mesa, me senté y le pregunté en qué necesitaba ayuda. El tipo era inteligente, me explicó exactamente lo que necesitaba, lo entendí y como buena «hija», le ayudé sin rechistar.

En cierto momento sentí su pierna rozando la mía por debajo de la mesa.

Pensé que era sólo un «accidente» y seguí con el baile.

Al poco tiempo vuelvo a sentirlo, así que le pregunto qué pasa y me responde:

  • Ya sabes lo que es, Lia… (pausa) Hace tiempo que no puedo dejar de mirarte, de desearte, sé que está mal, soy tu padrastro y quiero a tu madre, ¡pero estás muy buena!

Confieso que en ese momento me asombré y dije que eso no podía pasar, me levanté y fui hacia mi habitación.

Cuando sentí que me jalaba del brazo, me abrazó fuertemente por detrás y pude sentir el volumen de su verga ya dura en mi short, mi conchita hasta parpadeó en ese momento, hacía mucho tiempo que no sabía lo que era el sexo, y esto me excitaba mucho. De repente me empezó a pasar algo extraño, un calor que no podía soportar. Me dieron ganas de aprovecharlo y eso es lo que hice.

Movió su polla entre mis nalgas y yo me quedé allí, sin hacer nada. Llegó un momento en que no pude soportarlo y dejé escapar un gemido. Vio que lo estaba disfrutando y fue entonces cuando me giró para que estuviera de cara a él y me preguntó si realmente quería hacerlo con él.

Como no le contesté, me dio un beso muy bonito en la boca y empezó a chuparme los pechos y me llamó puta, zorra. ¡Dios mío! Eso me dio el valor para reaccionar, lo jalé a mi habitación y tomé su verga, que estaba dura como una roca.

Me gusta ser la puta de mi padrastro.

Pronto me quitó la ropa y empezó a chuparme el coño. ¡Qué buena chupada! Tuve mi primer orgasmo con él. Esa corrida me ablandó y mis piernas temblaban. No tardó mucho y mi padrastro me metió la polla en el coño y siguió pasándola arriba y abajo, su polla se deslizaba con facilidad en mi coño que para entonces ya estaba como un río, todo derretido sólo para él. Dejé escapar un pequeño gemido cuando empujó lentamente, muy suavemente y pronto sentí su polla toda dentro de mí, parecía que era la primera vez que abría mi coño para alguien, parecía que volvía a perder mi cabeceo, su polla era grande y gruesa, era como si lo sintiera romperse. Al bribón ni siquiera le importó si había sentido dolor o no y empezó a meter su polla, muy lentamente. Pronto el dolor desapareció y él aumentó el ritmo y yo lo estaba disfrutando.

  • ¡Qué delicia! ¡Es tan delicioso! ¡Vamos!

Yo gemía cada vez más fuerte y él me puso a cuatro patas, me tiró del pelo, me dio una palmada en el culo, me llamó puta, que era su puta, y al oír esto casi me corro cuando dijo que se iba a correr y, no aguantando más, se corrió dentro de mi coño y yo también me corrí como una desesperada.

Era la cosa más loca que había hecho en mi vida. Era un montón de mierda. Mis piernas volvieron a temblar.
No tardó mucho y mi padrastro empezó a sacar su polla de nuevo y a decirme que la chupara. Me metí su polla en la boca. Esa polla crecía dentro de mi boca y yo chupaba y chupaba y pronto se corrió en mi boca y me lo tragué todo.
Llevo un año siendo la puta de mi padrastro y mi madre ni siquiera lo sabe. Es un tipo experimentado y folla muy sabroso, ¡no podrás resistirte a este hombre!

En caso de que mi madre se entere un día, se lo diré. ¡Bjs mis queridos!