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Mi amiga y yo, le dimos una gran sorpresa a mi esposa… (mujer 2 en 1)

No me puedo aguantar las ganas de contar, de que se trató la gran sorpresa que le dimos a mi esposa. Tanto ella como yo somos no tan solo de mente, sino que también de cuerpos bien abiertos a experimentar, y practicar con nuestro sexo, sin que ni ninguno de los dos nos molestemos por eso.

En muchas ocasiones hemos disfrutado del sexo en tríos, aunque la mayoría de las ocasiones, han sido mujeres que han estado dispuestas. No sé qué les pasa a muchos hombres, ya que según mi mujer, cuando estando en la cama con alguno de sus ocasionales amante, les ha insinuado que a ella le agradaría que mantuviéramos sexo junto a mí, la ven de manera rara, me dan las gracias y no los ha vuelvo a ver.

Recientemente le indiqué a mi esposa, que tendríamos una cena de negocios con una de mis mejores clientes. Mi invitada llegó al restaurante, y todos los ojos se fijaron en ella, hermosa y sofisticadamente vestida con un ajustado traje de seda roja, alta, delgada, de facciones algo asiáticas, aunque de tez algo aceitunada, lo que con su largo cabello y abundante cabellera negra cayéndole sobre sus desnudos hombros.

Durante la cena, según mi esposa me comentó después, le pareció que la chica en realidad es una nerd en química, ya que tiene un par de maestrías, y no sé cuántos doctorados. Pero a pesar de su gran preparación académica, es bien sencilla y humilde.

Así que después de la ligera cena, la invitamos a que nos acompañase a bailar, a mí esposa no le sorprendió para nada ver que yo le dedicaba bastante atención a la invitada, así que se imaginó que más tarde, eventualmente la tendríamos con nosotros compartiendo, pero en nuestra cama.

Mi esposa por su parte, aprovechó para ver si podía ligar, a un chico para que en lugar de tres fuéramos cuatro en la cama.

AL poco rato hubo un joven algo gordito, pero muy simpático, que resultó ser el administrador del Pub, la sacó a bailar, mientras que mi invitada y yo nos comíamos a besos en la mesa.

Por lo que cuando el tipo que bailaba con mi esposa discretamente, mientras bailaban, fue deslizando su mano desde la parte baja de la espalda a las nalgas, mi esposa únicamente le sonrió, y eso le dejó bien claro que podía continuar, y así lo hizo.

Yo en realidad pensaba que mi esposa lo invitaría nuestra mesa, pero cuando él discretamente se la fue llevando fuera del alcance de mi vista, como que supe de inmediato que pasaría, como en efecto sucedió, según me contó mi esposa.

Por lo que ella me comentó, de la pista de baile fueron directamente a la oficina de su acompañante, donde apenas entraron comenzaron a besarse, al tiempo que él le fue subiendo el corto vestido que ella estaba usando, para de inmediato bajarle los pantis y prácticamente arrodillarse ante ella, y dedicarse a mamarle el coño, por lo que mi esposa cayó sentada en un sofá, en el que su momentáneo amante no dejaba de mamar su coño.

Por lo que a medida que él seguía produciéndole un enorme placer con su boca, ella se fue quitando toda su ropa como pudo, hasta que quedó totalmente desnuda, fue cuando él al darse cuenta, dejó de mamarle el coño, y dirigió su parada verga al coño de mi mujer.

Cuando mi esposa regresó a la mesa, me dio la impresión de que se había dado un baño, al notar su presencia, casi sin dejar de besar a nuestra invitada, le dije con una gran sonrisa. “Mi amor, nos vamos a casa.”

Cuando llegamos a casa, fue cuando nuestra invitada comenzó a centrarse en mí esposa, lo que dejó algo confusa a mi mujer. Así que mientras le comenzó a dar un masaje sobre sus hombros, sin mucho esfuerzo de su parte, comenzó a ir quitándole toda la ropa. Al tiempo que yo preparé varios tragos.

Mi esposa se dio cuenta de que de momento ella había convertido en el centro de atención de nuestra invitada y mía, recibiendo caricias, y besos.

Una vez que mi mujer estuvo completamente desnuda sobre el sofá, nuestra invitada de manera muy hábil separó las piernas de mi esposa, y acercando su bello rostro al centro de sus piernas, comenzó a lamer suave y delicadamente todo el coño, chupo los labios de su vagina, de la misma manera que comenzó a chupar mi clítoris.

Mientras que yo, con mis dedos embadurnados en vaselina, comencé a dilatar el esfínter de mi mujer.

Mi esposa me comentó que ella pensaba que yo me iba a centrar en la invitada, pero no fue así, nuestra invitada y yo, poco a poco fuimos colmando de atenciones a mi esposa, haciéndome disfrutar de infinitos placeres.

En algún momento me despojé de toda mi ropa, y comencé a penetrar a mi mujer sabrosamente por su apretado culito, mientras que la invitada había dejado de mamar el coño de mi esposa, y se encontraba chupándole las tetas, cuando mi esposa se dio cuenta que un buen pedazo de verga penetraba su coño.

De momento, me preguntó de dónde diablos había salido, el tipo ese que le estaba clavando su verga tan divinamente, que ella no lo sintió llegar.

Fue cuando abriendo sus ojos, se dio cuenta de que nuestra invitada, en realidad no era toda la mujer que mi esposa creía que era. Pienso que la morbosa idea, de estar siendo penetrada por un transexual, mientras que yo salvajemente le daba por el culo, le gustó mucho a mi mujer.

Hizo que mi esposa se sintiera muchísimo más excitada, al grado que, sin mucho esfuerzo de su parte, disfrutó de una serie de múltiples orgasmos.

Ella movía sus caderas como una verdadera loca, buscando disfrutar y de tener más y más adentro la verga de nuestra nueva amiga, como la mía. Así que mientras nuestra invitada y yo nos besábamos incansablemente, mi esposa disfrutó de todas nuestras atenciones.

Hasta que prácticamente quedó agotada y tirada en nuestra cama. No bien reposó por un rato, al levantarme nos encontró a nosotros besándose ardientemente.

Mi esposa se nos quedó observando y en cierta manera se sorprendió ver, como nuestra invitada, se deslizó sobre mis espaldas, y sin mucho esfuerzo, me ha penetrado frente a mi esposa.

Mi esposa, sin dejar de sentir mucha curiosidad, se fue acercando sin hacer ruido, viendo lo mucho que yo disfrutaba de lo que el travesti me estaba haciendo, fue cuando mi esposa, al ver como mi verga comenzó a ponérseme dura, acercó su boca y se dedicó a mamármela.

En su vida jamás mi esposa pensó que en algún momento llegásemos hacer eso, pero no bien yo continuaba meneando mis nalgas, cuando el trans me dio un fuerte apretón contra su cuerpo, descargando una buena cantidad de semen.

El resto de la noche entre los dos le hicimos a mi mujer de todo, al grado que, al despertarse al siguiente día, tenía todo su cuerpo hediondo a semen, sudor.

Ya eran cerca de las doce del día cuando se despertó, y al verme, me preguntó por nuestra nueva invitada. Le dije que una vez que ella había perdido el sentido, nosotros dos, estuvimos besándonos y haciendo algo más.

Pero luego que nuestra invitada, se dio una rápida ducha, y después de llamar a un taxi se marchó, pero encantadísima de haber pasado la noche con nosotros. Lo cierto es que mi mujer me ha dicho que está loca por volver a estar en compañía de nuestra invitada, y que le encantó mucho verme cuando ella me clavaba por el culo.