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Con el ahijado de mi vecina

El día se presentaba muy caluroso, por la tarde fui al jardín del fondo de mi casa en el que había una piscina chica, pasto y flores y algunos pequeños árboles que daban algo de sombra, así fue como me instalé en una reposera, con un libro que estaba leyendo y para tomar sol con una diminuta bikini negra con vivos blancos.
Llevaba en esa posición un buen rato cuando observé una sombra que parecía una cabeza que proyectaba desde la pared de mi vecina, el que estaba mirándome podría ser el marido de Natalia (dudaba que fuese él) o Ezequiel su ahijado que estaba de vacaciones y que vivía en un pueblito de Córdoba.
Pretendía sacarme la duda así que me levante de la reposera deje el libro sobre ella como para que no quedase duda de que volvería y entré en la casa para observar a través de la ventana, espié por la hendija para observar quien estaba espiándome y vi a Ezequiel; al principio me sentí molesta casi indignada por esa actitud, pero luego cambió mi forma de pensar en realidad si me estaba espiando era porque yo le gustaba, decidí salir y no hacer el menor movimiento para descubrir su escondite, mientras iba caminando me sentí excitada por el hecho de saberme observada.
Me quedé parada unos instantes para que me mirase en plenitud, luego caminé hacia la reposera, la acomode un poco para que me pudiese ver mejor, me puse a leer, y luego comencé a acariciarme el cuerpo muy lentamente pero simulando seguir leyendo y empecé a montar un show privado para él.
Me acariciaba las piernas, mi vientre y pasaba mi mano por sobre la bombacha de mi bikini sobre mi concha, después de unos minutos me sentí excitada fue entonces que comencé a masturbarme, mis caricias me calentaban pero más aún el pensar que Ezequiel me estaba mirando, saberme observada producía en mi un éxtasis total, jamás me había sentido así, luego llevé mi mano hasta mi vientre, ya había dejado a un costado el libro y fui acariciando mis senos por sobre el corpiño de mi bikini, me sentía caliente, turbada, excitada, entonces me saque el corpiño y comencé a acariciar mis senos desnudos.
Mis pezones estaban erguidos casi a punto de estallar, más todavía cuando pensaba en que me estaban observando, luego mi mano se introdujo por debajo de la bombacha de mi bikini y comencé a acariciar mis labios vaginales, me sentía plena con una tremenda calentura y deslizando mis dedos sabiendo cuales eran los lugares de mayor excitación, ya comenzaba a hacer esfuerzo para prolongar mi masturbación, hasta que no soporte más mi cuerpo estalló en terribles convulsiones se agitaba violentamente y sentí que ese orgasmo fue espectacular y maravilloso.
Luego estabilizados mis sentidos me levanté llegué al borde de la piscina y pensé, esto va de yapa; tome lo que quedaba de mi bikini y me la saqué deseando que me viese totalmente desnuda, me arrojé a la piscina y nade unos momentos, eso sirvió como para aplacarme un poco, luego salí tomé mi salida de baño y me la puse de frente a él como para que viese todo mi cuerpo desnudo, luego me retiré y entre a casa.
Ya dentro de casa no hacia otra cosa que pensar en Ezequiel, me sentía extraña había cambiado en estos dos meses, antes no hubiese siquiera pensado en hacer esto, hoy me sentía plena, una mujer deseada, y quería más, ahora deseaba que Ezequiel me penetrase y tomase mi cuerpo y se adueñase de él como yo del suyo, sabía que tenía poco tiempo para lograrlo, y debía lograrlo a como dé lugar.
Ese día no lo vi; yo estuve elaborando distintas opciones como para poder estar con él, estaba en la panadería cuando me encontré con Natalia e Isabel, la mamá de Ezequiel, volvíamos charlando, y entonces me invitaron a ir al shopping con ellas, entonces dije que no porque tenía que hacer 
Llevaba mi cabello suelto al que había planchado así que se lo veía muy lacio, me había maquillado mis ojos levemente pero mis labios llevaban un rouge salmón con los bordes marcados haciendo que se viesen más carnosos llevaba una remera tubo muy ajustada con brazos y hombros descubiertos, y no llevaba corpiño lo cual marcaba sobre manera mis pezones que ya de por si excitados se mostraban erguidos, llevaba una pollerita de jean que era de mi sobrina y había quedado en casa, cuya falda comenzaba a 20 cm. de mis rodillas, como me tapaba muy poco me puse unas panthy negras opacas, que ocultaba todo pero me hacía más sexy y provocativa y unos zapatos de taco aunque no muy altos. Entonces así decidí visitar a Ezequiel.
Llamé, y él me abrió la puerta, me dejó pasar yo lo miré y se me hacía agua la boca de pensar en lo que podía pasar, estaba muy lindo 1,75 mt de altura, cabello castaño, lacio y larguito, ojos vivaces marrones, de tez blanca dorada por el sol, bonito de cara una remera blanca ajustada marcaba sus pectorales y un jean gris no muy ajustado hacia que su cola se mostrase tentadora.
Yo recorrí las alacenas y la heladera para ver que podría hacerle de comer, pero en el fondo deseaba que yo fuese su plato principal y su postre.
Sentía que me miraba y eso me ponía muy excitada pensaba si me estaba imaginando desnuda como me había visto ayer, pensaba si se había masturbado varias veces por mí, como yo lo hice otra vez más por él, realmente pocas veces me había sentido así en la previa, me di vuelta y él clavó su vista en mis pechos, de tanto pensar en él, mis pezones estaban muy erguidos y mi remera ajustada más la falta de corpiño hacían el resto.
Yo me mostraba para él, le coqueteaba, él se ruborizaba, pero no me insinuaba nada, entonces pensé que su timidez más su falta de experiencia dilataban esto.
Estábamos charlando, y él me contaba un poco de su provincia de lo linda que le parecía Buenos Aires, entonces dije:
C- Que fue lo que más te gusto de Buenos Aires?
E- Todo, pero lo que más me gusto fue Palermo
Yo estaba cerca de él y dije:
C- Que desilusión… pensé que lo que más te había gustado fue verme a mi desnuda, a mí me gustó mucho mostrártelo.
Me acerque más a él mí mano tuvo un leve contacto por su tórax y le di un suave pico en sus labios, él no me dejó alejarme, me tomó en sus brazos, con fuerza, puso sus manos en mi pollera sujetando mi cola, y antes de besarme dijo:
E-vos sos lo más hermoso que vi en mi vida
Nos besamos con pasión, durante largos minutos, en esos instantes supe que no era un adolescente al que le pudiese faltar experiencia, sabía muy bien lo que hacía, y me sentí más excitada cuando sentí su pene erguido bajo su pantalón demostrando su excelente tamaño, nuestros besos continuaban cada vez más excitantes, y mi mano acariciaba extasiada lo que pronto estaría dentro mío. Pasaron varios minutos antes de que nuestros labios se separaran, al hacerlo dije:
C- Sos hermoso bebé
E- Eso lo puedo decir yo que te disfruté desnuda.
Entonces sus manos ahora tomaron mis nalgas pero por debajo de la pollera, mientras él me besaba yo saqué su remera y luego la mía y me pegué a su cuerpo haciendo que su pecho sintiese mis pezones erguidos.
Luego el me alzó en sus brazos yo rodeé con mis manos su cuello y me llevó a la habitación principal, me dejó en los pies de la cama y lo dejé hacer, me sentía entregada a él y dejaba que lo hiciese a su manera, ese chico sabia más de lo que yo imaginaba, se arrodillo delante mío y sin quitarme la pollerita comenzó a bajarme las panthy, mientras al descubrir mi vagina desnuda dio un pequeño beso en mis labios vaginales, yo gemía desesperada, el me miraba como si disfrutase de mi cara de placer.
Continuaba bajando mis panthys acariciando mis piernas de manera enloquecedora, cuando las quitó totalmente él volvió a tomar mis nalgas las acarició, volvió a besar mi sexo y se incorporó desprendiendo mi pollera retirando de mi cuerpo todo vestigio de ropa.
Yo estaba a esa altura excitada como en las nubes, ese chiquito al que pensaba hacerlo debutar, era todo un experto
Él se quitó rápidamente su ropa, y al ver su pene supe que para mí iba a ser un día inolvidable su pene era de excelentes dimensiones, su glande rosado excitado por mí; se mostraba suave y deseoso, yo lo estaba esperando en la cama semi recostada mis piernas estaban aún en el piso, él vino se arrodilló separó un poco mis piernas, las empezó a besar por los mulos subiendo lentamente por ellas.
Mi boca gemí y gritaba, pedía y demostraba el deseo que sentía porque sus labios tomasen mi vagina, y ese momento tan deseado llegó; al sentir sus labios en las puertas de mi vagina un profundo grito de placer invadió mi boca mis manos tomaron su cabeza y jugueteaba con su cabello mientras su boca y su lengua me transportaban haciéndome vibrar como pocas veces.
Pasaron un par de minutos así hasta que mi cuerpo se convulsionó en un interminable orgasmo él subió por mi cuerpo y besó mi boca mientras tanto yo me sacudía llena de pasión.
Pero la historia no culminó ahí. Nos besamos nos acariciamos, entonces fui yo la que bajó en busca de su sexo tomé su pene con mi mano lo acaricié, lamí su glande rosado suave tierno, mi lengua lo excitaba, y yo me excitaba saboreándolo, su pene era inmenso pero fui introduciéndolo en mi boca deseándolo cada vez más. Una vez dentro mío comencé a succionarlo hasta que explotó en una interminable acabada donde parte de su semen fue a mi boca otra a mi cuerpo.
Nos fuimos a duchar, nos besamos y acariciamos, el agua no calmó nuestros deseos, el agua corría por nuestros cuerpos, nuestras bocas seguían excitadas, la suya hacia estragos con mis pechos, mis pezones estaban tan erguidos que parecían a punto de estallar, mis manos juguetonas habían llevado su pene a un punto de no retorno, entonces lo sentí a las puertas de mi vagina queriendo entrar en ella y yo no iba a negar esa entrada, tomé su pene con mi mano y lo guie haciendo que entrase un poco en mi vagina yo quedé apoyada contra una pared, él me alzó, crucé mis piernas y rodee su cuerpo con ellas, sus brazos sujetaban mi cintura y mi vagina muy lubricada fue penetrada rápidamente, sentía su pene invadiendo cada rincón de ella, estábamos excitados al máximo y su pene con fuerza y pasión recorría mis entrañas mi boca gemía de placer, estaba entregada como pocas veces, sentía que mi cuerpo y mi alma le pertenecían, entonces y al mismo tiempo su cuerpo y el mío estallaron en miles de convulsiones mis brazos rodeaban su cuello y un profundo beso unió nuestras bocas, mientras nuestros cuerpos no paraban de sacudirse, y yo me sentía la mujer más dichosa de la tierra.
Luego volvimos a la habitación, estaba loca por ese chiquilín, me estaba dando una lección de sexo
Yo deseaba tener continuidad, ansiaba volver a sentirlo dentro mío y él estaba dispuesto a complacerme, nos besábamos con desesperación sus manos acariciando mi cuerpo recorriéndolo en toda su extensión me llevaban a un clima infernal. No podía creer que alguien tan joven fuese capaz de dominarme y de enloquecerme tanto, sentía sus besos sus caricias y su pene erguido deseoso por hacerme suya nuevamente.
Su cabeza bajo a mis senos, sus manos los acariciaban, sus labios lo besaban y su lengua se deslizaban por ellos, yo vibraba y gemía como pocas veces y mi boca lo alentaba y le pedía más; mis pezones estaban hinchados de placer y deseo, su lengua jugueteaba con ellos, los pellizcaba suavemente con sus labios y los succionaba, y luego su boca se apoderó de mis senos para succionarlos ofreciendo a mi cuerpo el mayor de los placeres.
Mientras esto sucedía mis manos jugaban con su cabellera, entonces volvió a mi boca nos besamos enloquecedoramente, él deslizo su mano por mis senos, y bajó lentamente por mi tórax, por mi vientre, llegó a las puertas de mi vagina su dedo mayor jugueteó un poco con mis labios vaginales húmedos y un terrible orgasmo invadió mi cuerpo y me llenó de convulsiones que se prolongaron por largos segundos mientras él con sus caricias me enloquecía nuevamente.
Mientras nos besábamos yo rodeé su cuello con mis manos, y mis piernas tomaron su cintura y mi cuerpo sentía su pene erguido y deseoso de mi y volví a dejar que él tomase la iniciativa, se fue acomodando como para que pudiese penetrarme de nuevo sentí su pene en las puertas de mi vagina entreabrí mis piernas para que se adueñase de ella por completo mientras mi boca con gemidos y gritos lo alentaba a hacerlo demostrándole lo mucho que lo deseaba.
Pero él se tomó un tiempito para hacerlo; gozaba viéndome, así transformada mi boca pedía a gritos «penétrame», «quiero más», «si mi amor te deseo», mientras no paraba de piropearme, diciéndome que era hermosa y que estaba loco por mí.
Entonces llegó ese deseado momento, sentí como su pene vigoroso, deseoso volvía a adueñarse de mi invadiendo mi vagina y haciéndome sentir mujer por completo, yo estaba muy lubricada así que su pene se apoderó de mi rápidamente y empezó sus movimientos de vaivén, sentía su pene deslizándose por mi interior, su cuerpo demostraba los deseos de poseerme y ese movimiento lento y pausado fue acelerando su ritmo, el momento final se estaba aproximando los dos no podíamos detenerlo ni demorarlo, entonces lo hicimos juntos él explotó en deseos y la calidez de su semen comenzó a invadir mis entrañas, mi cuerpo se llenó de interminables convulsiones en un orgasmo apoteótico mis manos rodearon su cuello y nuestras bocas sellaban el placer y deseaba que ese momento sublime no terminase nunca.
Cuando nuestros cuerpos se calmaron continuamos besándonos, acariciándonos un largo rato, luego nos levantamos de la cama ordené la pieza de Nagy para eliminar todo vestigio que pudiese inculparnos, fui a la cocina preparé algo de comer y volvimos a la carga fue una tarde maravillosa, tenía en mis brazos una joya estupenda, un semental dispuesto a cumplir todas mis apetencias sexuales y más…
Por la tarde volvimos a hacerlo otras dos veces, luego volvió mi amiga y la madre de Ezequiel. Él se quedó una semana más e hicimos el amor varias veces más, la mayoría de las veces en mi casa esa semana fue impresionante me había vuelto adicta a él,