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Un trío en el cine

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Empezaba a desear haber pedido a un amigo que la acompañara a este pequeño y sórdido cine, mientras le entregaba su entrada a un jovencísimo acomodador que parecía tener diecinueve años.

«Espero que disfrute de la película, señorita», dijo levantando las cejas mientras le devolvía el talón.

«Gracias, espero que sea tan buena como me han dicho», contestó ella mientras caminaba junto a él hacia la pantalla número tres.

Su inquietud aumentó al entrar en la sala de cine poco iluminada, que estaba llena en un tercio de su capacidad, sin una sola mujer a la vista. Cada uno de los espectadores miraba en su dirección mientras ella permanecía de pie durante unos minutos decidiendo el mejor lugar para sentarse. Sonrió para sus adentros cuando llamó la atención de un caballero de la tercera fila, que rápidamente apartó la mirada avergonzado.

Volvió a sonreír, evitando el contacto visual con el hombre de la quinta fila, que llevaba un mackintosh oscuro, y se preguntó dónde lo habría comprado.

Optó por el lado derecho del cine, a cuatro filas del fondo.

«Disculpe, por favor», le pidió al joven que estaba al final de la fila.

El joven se levantó para dejarla pasar y ella le hizo una rápida evaluación. Tenía el pelo corto y rubio como la fresa y unos preciosos y penetrantes ojos azules. Era más alto que ella, ella diría que medía poco más de 1,80 metros, y tenía una buena constitución.

«Gracias», dijo ella cuando se encontró con sus ojos, él no se apartó, «tienes unos ojos preciosos», añadió mientras avanzaba por la fila, dejando tres asientos entre ellos.

«Err, gracias», respondió él algo sorprendido, pero observó cómo ella se quitaba el polar y se sentaba.

Llevaba un forro polar de color oscuro sobre un vestido de verano azul pálido. Sus piernas estaban vestidas con nylon de un azul pálido y llevaba zapatos negros de tacón, él se preguntó si llevaba medias o leotardos. Entonces, mientras su pene se agitaba en los pantalones, se dio cuenta de que realmente quería averiguarlo.

Le encantaba observar a la gente y lo hizo mientras entraban más hombres en el cine. Sonrió cuando cada uno de ellos se sentó lo más lejos posible de cualquier otro cliente y algunos de los que pudo ver con más claridad se sentaron con las manos en los bolsillos.

A uno de ellos, de pelo oscuro y rizado y tez oscura, lo vio subir las escaleras y avanzar por la fila detrás de ella. Se detuvo justo detrás de ella y se sentó.

Las luces se atenuaron aún más cuando comenzó la película: ……

La escena inicial mostraba a una mujer que parecía estar dormida, sentada en un tren a gran velocidad, y a un hombre sentado a su lado que le acariciaba la pierna. Poco a poco le fue levantando la falda hasta dejar al descubierto la parte superior de sus medias negras. Ella suspiró en sueños cuando la mano de él se deslizó más arriba de sus piernas y encontró el encaje de su tanga……

Se sintió excitada por el erotismo, ya que era evidente que el hombre y la mujer no se conocían.

……El hombre había apartado el tanga de la mujer y le acariciaba el clítoris, metiendo y sacando los dedos de su coño. Luego bajó la cabeza ……

Ella suspiró involuntariamente y se dio cuenta de que el hombre de pelo oscuro y rizado respiraba con dificultad. Sin mirar, supuso que tenía una polla dura que necesitaba alivio. Se preguntó qué haría él si ella se giraba y se ofrecía a chuparle la polla.

Esos pensamientos la excitaron aún más y empezó a acariciar su clítoris a través del vestido. No era suficiente para ella, quería más, y al escuchar varios gemidos a su alrededor, decidió que tendría más.

Se desabrochó 5 botones del vestido, y al apoyar el pie en el asiento de enfrente, el vestido se desprendió dejando al descubierto la parte superior de las medias azules de encaje. El chico rubio, que se había dado cuenta de su movimiento, fue recompensado con la vista.

El moreno se inclinó hacia delante y le susurró al oído.

«Qué vista tan bonita….pero ¿hay alguna posibilidad de que también enseñes las tetas?».

Su aliento era caliente contra su cuello y le provocaba escalofríos. Desabrochó los botones restantes abriendo completamente el vestido, liberó sus pechos del sujetador, los pezones ya erectos. Sus manos estaban sobre sus hombros masajeando sus tetas mientras sus labios rozaban su cuello.

……Ella se había despertado y lo observaba devorando su coño. Él fue consciente de que ella ya no estaba dormida, se sentó y estuvo a punto de hablar, pero ella se llevó la mano a los labios y se levantó cogiéndole de la mano y sacándole del carro……

Cerró los ojos ante la película, disfrutando de ese desconocido, acariciando sus pechos. Todavía fantaseaba con chuparle la polla, y se preguntaba cómo sería cuando se oyó un chirrido del asiento y otra mano recorriendo su pierna. Abrió los ojos para ver cómo el rubio sustituía la mano en su coño por la suya.

No tuvo que imaginarse el aspecto de su polla cuando asomó la cabeza por el pantalón, era larga y delgada. Ella quería esa polla.

Ahora mismo quería ver cómo era la polla del otro tipo. Giró la cabeza y fue recompensada con la lengua de él explorando su boca. Ella respondió tirando de su cabeza hacia ella.

«Quiero chuparte la polla», consiguió decir entre sus besos.

Se sentó erguido en el asiento; su polla era más robusta y estaba anidada entre rizos oscuros en la base. Ella recorrió con su mano la línea de vello púbico desde el ombligo hasta el pene, y cuando sus manos lo rodearon él suspiró.

Se giró en su asiento, para poder lamer la oscura y fornida polla que tenía delante y también para dar al rubio un mejor acceso a su caliente y húmedo coño.

Pasó su lengua alrededor de la cabeza bulbosa de la polla, sintiendo cómo se movía y respondía a su tacto. Luego rodeó la polla con los labios y se la metió lentamente en la boca. Él suspiró al sentir su cálida boca y sus labios acariciando su dura y palpitante verga.

El rubio había bajado su boca hasta el coño de ella y le pasaba la lengua por el clítoris. Su lengua tanteó entonces entre los labios hinchados de su coño antes de llevárselo a la boca, chupándolo con avidez. Trabajó su lengua más profundamente entre sus labios, saboreando sus jugos mientras buscaba su coño.

Había querido ver sus medias y ahora estaba lamiendo su coño caliente y húmedo, y estaba muy mojado. Quería más. Quería sentir su apretado coño alrededor de su polla.

Como si leyera su mente…..

«Siéntate en el asiento». Ella le dijo. Cuando él lo hizo, ella levantó los brazos a ambos lados del asiento. «Tendrás que moverte a lo largo de un asiento». Le dijo al otro tipo mientras seguía sosteniendo su pene en la mano.

Entonces se puso a horcajadas sobre el rubio y se frotó contra su polla. Él suspiró al sentir el calor de ella contra él. Lentamente, ella bajó por su esbelta longitud.

«Oh, joder», suspiró él cuando su coño caliente y húmedo se tragó toda la longitud de su polla.

Con la misma lentitud, ella comenzó a retirarse y, al hacerlo, volvió a llevarse la polla del moreno a la boca. Con su boca y sus labios imitó el mismo movimiento que había hecho con la polla del rubio: …. lenta y profundamente.

El rubio le chupó y mordisqueó los pechos y los pezones mientras sus manos le acariciaban las nalgas.

Ella empezó a cabalgar más rápido, llevándolo a lo más profundo de su coño, mientras que al mismo tiempo se follaba la boca más rápido con la polla del otro chico. Sintió la lenta construcción de su orgasmo y folló más fuerte al tipo tratando de meterle aún más en su coño deseoso. Cuando sintió que el cosquilleo crecía en su clítoris, chupó la polla del chico de pelo oscuro y le acarició los huevos. Él gimió cuando empezó a correrse en su boca, ella dejó de follar al otro tipo mientras le chupaba la polla hasta dejarla seca de semen. Luego le soltó la polla y continuó follando con el rubio.

Ella gimió cuando el alcance de su orgasmo le produjo escalofríos por todo el cuerpo.

El rubio gimió al sentir que los músculos de ella se tensaban alrededor de su polla mientras ella se corría. Él mismo estaba a punto de correrse, pero temía que ella se detuviera cuando se hubiera corrido; no tenía por qué preocuparse, ya que ella seguía cabalgándolo. Podía sentir los músculos de ella contrayéndose mientras lo hacía, el efecto de masaje que estaba teniendo en su polla le llevó a su propio orgasmo.

Después de que él se descargara por completo en su coño, ella se bajó de él y se sentó de nuevo en su asiento. Les sonrió a los dos y ambos le devolvieron la sonrisa. Siguieron viendo el resto de la película.

La película terminó y el cine se fue vaciando poco a poco, los dos chicos le dieron sus números de teléfono. Ella se quedó sentada mientras arreglaba su atuendo, mientras bajaba las escaleras; el joven acomodador que le había sacado la entrada entró para comprobar que el local se había vaciado por completo. Ella le sonrió sabiendo que su cara estaba sonrojada por el sexo que había tenido.