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Ella presta su culo gratis a extraños, pero esta vez, quiere sentir al perro callejero

cogiendo con perro callejero

Una historia de dos personas que se enamoran en un sitio de dogging y descubren que el sexo con un perro puede ser divertido

Conocí a mi marido Tony hace un poco más de cuatro años en nuestro sitio de dogging local en el oeste de Inglaterra, él había sido dogging durante unos años. Un amigo me convenció para que fuera a ver lo que ocurría, ya que siempre me ha gustado el sexo. La gente era amable en su mayoría y me lo pasé bien viendo a la gente tener sexo en sus coches y arbustos en un aparcamiento de la m4. Quedamos en vernos la semana que viene si el tiempo lo permite y nos reunimos y tuvimos sexo en una mesa de picnic. Fue muy divertido y continuamos haciéndolo durante el verano y al hacerlo nos hicimos grandes amigos y nos enamoramos.seguimos volviendo y follando en la mesa de picnic y seguimos en contacto con nuestros amigos. Tony y yo montábamos un espectáculo para los chicos solteros y yo actuaba como una zorra hasta que él se corría dentro de mi coño.Después me sentaba en el extremo de la mesa y jugaba con el semen que salía de mi coño.La gente que nos miraba tenía que preguntarle a Tony si quería follarme porque habíamos decidido pedirnos mutuamente tener relaciones con otras personas. Tony no dejaba que muchos tipos me follaran, tenían que gustarles y tenían que ser arbóreos. Pero yo podía chupar todas las pollas que quisiera cuando quisiera y lo hacía cada fin de semana durante los últimos cuatro años.Esto me lleva al punto por el que estoy escribiendo esta carta,una sesión de dogging a mitad de semana que Tony y yo habíamos follado.Yo estaba jugando en la mesa llevando botas altas hasta el muslo,minifalda y un tubo de tetas. Tony estaba hablando con su amigo David sobre su nuevo coche. Había un poco de gente pero alguien estaba haciendo un espectáculo en su coche y me quedé con dos chicos jóvenes que eran un poco tímidos y abloke con un perro grande no sé qué tipo de perro itwas.It era negro con una mancha blanca en el cuello y sólo se sentó al lado del hombre que estaba masturbándose lentamente mirando a mí. Le pregunté si quería que le echara una mano y se acercó, me senté en el banco y empecé a chuparle la polla. Después de unos minutos el perro empujó su nariz dentro de mi coño y lamió un poco de esperma, dejé de chupar la polla del hombre y empujé al perro y el hombre le dijo que se sentara y así seguí disfrutando de su pico duro. Entonces el perro trató de lamerme de nuevo y el hombre me dijo: «Creo que le gustas, cariño», a lo que yo respondí: «Creo que tienes razón», y lo empujé de nuevo. Así que lo hice y continué chupando su jugosa polla. Tengo que decir que me encantó y el perro también, porque siguió lamiéndome con fuerza y cuando el hombre se corrió en mi boca unos momentos después, me corrí con fuerza en la lengua del perro. Tony volvió después de charlar y vio lo que estaba haciendo y se asustó un poco, me dijo que nos íbamos a casa y remamos todo el camino a casa.le contesté que no estaba haciendo ningún daño y que me sentía bien pero Tony no estaba contento con ello y dejamos de hablar durante unos días. Pero al final admitió que la idea le había excitado y que al principio se había sentido sorprendido. Le pregunté a mi marido si podía volver a hacerlo y me dijo que no había problema, pero que él debía estar presente.Así que a la semana siguiente volvimos a nuestra mesa de picnic y volvimos a follar y el hombre del perro estaba de nuevo allí. Le hice una mamada y el perro me lamió hasta conseguir un bonito orgasmoy de nuevo me senté en el banco amando al perro que me lamía. El perro seguía saltando sobre mí y finalmente pregunté: «¿Qué le pasa?» Gary, el hombre del perro, dijo: «Quiere follarte». El perro seguía saltando sobre mí y finalmente le pregunté: «¿Qué le pasa?» Gary, el hombre de los perros, me dijo: «Quiere follar contigo». Y de nuevo le pregunté a Tony si podía hacerlo y su respuesta fue: «Esperaba que me lo pidieras porque realmente quiero verte follar con ese perro».

«El viernes por la noche me volvieron a lamer y a chupar la polla del hombre y entonces el perro empezó a saltar y Tony me dijo que me pusiera a cuatro patas y que me follara a esa bestia. Así que me puse a cuatro patas, con mis botas altas, mi minifalda y mis tetas, y el perro saltó y su polla se clavó en mi coño y mi culo. Entonces, de repente, su polla encontró mi coño y lo embistió con la mayor fuerza y me empujó de cara a la hierba y se embarró. Grité con fuerza mientras me follaba tan rápido y su polla era cada vez más grande y se llenaba más y más y mis gritos se convirtieron en pequeños gruñidos. «¡Oh, Tony! ¡Es TAN GRANDE! ¡Y se acaba de hacer aún más grande que cuando su nudo me penetró! Oh, ¡qué puto nudo!» Ni siquiera sabía que los perros tenían un nudo. «¡Oh, Dios mío! Los empujes se hicieron más lentos, pero la polla seguía creciendo dentro de mí, y me sentí débil después de haberme corrido tan fuerte. Me las arreglé para mirar a las caras que me rodeaban y parecían tan sorprendidas como yo, y mirando hacia arriba un tipo se acercó y se corrió en mi cara. El perro dejó de moverse y comenzó a cumand palpitaciones y espasmos dentro de golpear mi punto G y fromthis punto un cum continually.The se encerró y unos minutos más tarde se convirtió en frombeing en mi espalda para hacer frente a mí, todavía pumpingme lleno de cum perro. El perro estaba encerrado y unos minutos más tarde pasó de estar de espaldas a mí a estar de espaldas a mí, todavía bombeando el semen del perro. La mitad de los hombres que me miraban se corrían sobre mí llamándome perra sucia y a mí me encantaba, ahora la gente me trae a sus perros los viernes por la noche para que me follen y he probado de todo y puedes verme en internet si buscas en los sitios adecuados.